Thursday, September 29, 2005

VENUS nº 4



La Odalisca de Ingres tiene una pincelada más relamida y perfeccionista, todo resulta más artificial y estudiado. El juego de luces, la parafernalia otomana... Ella parece una puta disfrazada de odalisca, sinceramente. Su mirada es menos profundo que la de la venus de Urbino, pero resulta más humana. El cuadro entero tiene ese regusto orientalista del intelectual del siglo XIX, al que me imagino tirado en un diván, con una pipa de opio, tratando de recrear en su imaginación la corte de Sardanápalo. Me gusta mucho este cuadro, porque a pesar de su factura impecable, tiene un cierto aire de puticlub y de recreación de ambientes típica de las revistas porno con mucha fantasía.

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