PEPA, TXIPI, EL 2006 Y LAS DIADEMAS

En 2006, ya de vuelta a casa después de unas vacaciones en el campo, Sonia le regaló a Pepa su primera diadema.

Txipi (como muestra la foto sacada desde mi móvil) también tuvo una diadema de regalo, una absurda prótesis de cuernos de reno, que no le hicieron mucha gracia. Creo que se lo tomó como una humillación personal, eso sí, con suma dignidad canina como corresponde a un labrador. En cuanto le quitamos la diadema se fue directo a la puerta de la cocina y se sentó allí en silencio, para indicarnos que quería irse a dormir al patio. Normalmente le gusta quedarse con nosotros hasta que nos vayamos a la cama, pero creo que no le gustan nada los borrachos, y menos, los que se disfrazan (y le disfrazan) de cotillón.
Txipi y Pepa son sin duda los seres que más sacan toda la cursilería que hay en mí. Cuando les hablo pongo un tono agudo y bobalicón que despreciaría en cualquier otra persona. Esta intensa semana de vacaciones rurales, me he sorprendido a mi mismo llamando por error a Pepa, Txipi y a Txipi, Pepa. Realmente los bebés y los "perritos" (recuerdo el inolvidable labrador del anuncio de Scottex, que era capaz de generar en muchos televidentes un sentimiento poético ante un rollo de papel higiénico) pertenecen a un mismo género de seres, con una habilidad especial para modificar nuestro comportamiento, y hacernos prescindir de toda inteligencia o discurso a la hora de relacionarse. Es el absoluto desarme. Lo único que ellos leen en lo que decimos son los tonos de voz, la música que encierra nuestro fraseo, el compás de las sílabas encadenándose, el gesto de nuestra cara y nuestro cuerpo según emitimos los sonidos. Él continente es el contenido. El dominio de la ironía, de la gramática o de un gran arsenal de palabras no sirven de nada: a cuanta gente elocuente y brillante he visto enmudecida e incapaz de comunicarse con perros o bebés. Yo mismo me he bloqueado muchísimas veces ante ambos, cuanto más construido tiene uno su discurso hacia el mundo, más esfuerzo cuesta quitárselo de encima para hacer gorgoritos. Hay que aflautar la voz, pausarla, repetir varias veces las mismas palabras, explorar los sonidos de la garganta, acompañar las palabras de amplios aspavientos, para que podamos comunicar algo en esa capa inferior del lenguaje que subyace a las palabras, esa música y expresión física sobre el cual se ensamblan para dotarlas de vida y de sentido. Me doy cuenta, observando a Sonia, de que ese lenguaje tan esencial y básico no le está permitido a cualquiera. Sobre todo porque los perros y los bebés no cuentan nada realmente interesante, sólo emiten ruidos y hacen gestos, ríen, ladran, patalean de la ilusión o mueven la cola, el continente es el contenido. Ahora, no hay nada mejor que pasarse horas haciéndole a un perro agitar la cola o haciendo a un bebé partirse de risa con un popurrí de 5 lobitos, a serrín, a serrán, gorigorigós y mamamamamamás. Son hipnotizantes.
Un abrazo

4 Comments:
Qué es una diadema?
3:52 AM
Una diadema es un fino arco que se ajusta sobre el cráneo, a modo decorativo. Véase la banda rosa que tiene Pepa, o la diadema de cuernos de reno de Txipi
5:08 AM
Pues esa niña está creciendo rapiditoooo!! besos y Feliz Año!!
12:30 PM
ahhh! una tiara!-Debo decirte que le queda más linda a Pepa que a Txipi...
7:42 AM
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