Tuesday, February 21, 2006

CICONIA NIGRA




Yo no le critico a nadie
que lo domine un querer
porque a mí me ha dominado
y yo no me he podido valer


(Anónimo)

Hay que hablar sobre el fenómeno de los Birdwatching societies. Es un hábito un poco decadente y no hay nada que pueda parecer más aburrido, pero como recién iniciado en la materia (cinturón blanqui-amarillo, si fuera karate), puedo decir que se convierte a veces en un hábito gratificante, con bastante derroche de energía y largos momentos de paciencia recompensada. Me he pegado varias caminatas de dos horas por el monte para llegar a una charca y sorprender a la pareja de cigüeñas negras que cada año, por estas fechas, vuelan desde Senegal a una miníscula lagunilla de unos escasos treinta metros de largo y diez de ancho. Sólo al tercer día lo conseguí. Pero volví los demás días con la esperanza de volver a verlas, uno otorga al ave que ha seleccionado para espiar, un valor especial, la exalta hasta llegar a creerse que merece la pena convertirla en la meta de una búsqueda bastante inútil, y la distingue como ser único sobre las demás aves concentrándose largamente en aquellos rasgos que las distinguen. La mirada de la gente urbana, hoy en día, tiende a agrupar las especies en grandes colectivos, atendiedo esencialmente al color y al tamaño. Más o menos, todo el mundo agrupa a las aves en estas categorías muy generales: palomas, pajaritos, pájaros, gorriones, pajarracos, cuervos, búhos, gaviotas, patos, gallinas, avestruces, pingüinos, gallos, pavos, buitres, loros, periquitos, cisnes, cigüeñas y águilas. En realidad, concentramos más de 100 aves distintas, al alcance de cualquiera que se detenga un poco a observar en cualquier lugar, en estas grandes categorías que más o menos, intuyo que son comunes a todos, incluso los urbanitas españoles que nunca se fijan en las aves. Esto es una obviedad y se puede decir de casi cualquier cosa: insectos, arácnidos, moluscos... pero a mí personalmente, me parece que las aves son más grandes, más vistosas y más placenteras de observar y escuchar, que los bichos, que pertenecen a una escala menor del mundo, en cuya observación siento mucho menos interés, pues me dan bastante asco y no me agradan nada los sonidos que hacen. Ver pájaros mola, es un mal eslogan, pero es un gran verdad. Ya lo hacían los clásicos, con más interés aún, y se quedaban horas pensando qué quería decir que un azor les hubiera sobrevolado de este a oeste, y unos se aterrorizaban pensando que eso era una señal de que los dioses les habían condenado a morir en la batalla, otros se llenaban de alegría porque habían visto en el picado de un halcón sobre un gorrión, que iban a cruzar el mar con éxito. Hoy en día es un poco más prosaico y menos mágico, pero es una buena excusa para darse un paseo en silencio por el monte. No llevar perros.

Sunday, February 19, 2006

EL HAIKU Y LA COPLA

Antonio Machado padre, es decir, el padre de los famosos poetas Antonio y Manuel, se hacía llamar "Demófilo" y fundó la primera sociedad floklorista de España. Dedicó mucho tiempo a recopilar y glosar las coplillas populares de los gitanos y del flamenco primitivo. Me compré un libro del tal Demófilo hace unos años y aunque conocía muchas coplillas ya, pues se han mantenido en las canciones flamencas, al verlas transcritas y aisladas una a una sobre el papel, disociadas de la música y de las voces de los cantaores, me parecieron un importante cuerpo poético de composiciones mínimas, imágenes fugaces cargadas de fuerza, tanto como algunas traducciones de haikus que he podido leer (una forma poética japonesa, que consiste en tres versos con diecisiete sílabas). Lo cierto es que ambas formas no tienen nada que ver, pues el haiku era una forma de poesía culta apoyada en una fuerte tradición filosófica y literaria, y la copla es un género popular, sin reglas métricas y fundamentalmente oral. Copio aquí algunas coplas y algunos haikus, y os animo a contribuir ¿quién no se sabe una coplilla?
...

En un cuartito los dos,
veneno que tú me dieras,
veneno tomaba yo.

(Anónimo andaluz)
...

Tengo una estera,
donde yo duermo,
mi borrachera.

(Anónimo andaluz)
...

Tu cabello y el mío s'han enreao,
como las sarsamorah
por loh vallaoh

(Anónimo andaluz)
...

Madre difunta.
Cada vez que veo el mar.
Cada vez que veo...

(Isa Kobayashe, 1763-1827)
...

Pausa entre olas,
Mezcladas con las conchas,
hay tréboles.

(Matsuo Basho, 1644-1694)
...

He visto demasiado
la luna. Dos veces
en estos años.

(Ijara Saikaku, 1642-1693)

Friday, February 17, 2006

ANTISPENCERS o la Frivolidad Perseguida

Vale, lo habéis conseguido. Borro el post que aquí estaba y nos olvidamos de las apologías de Spencer que veo que el tipo os ha defraudado a todos por no haber podido elevarso sobre Los Payos y Gloria Fuertes. La verdad es que con la traducción tan sin rima y sin gracia que he hecho tampoco es fácil defender este inocente soneto. La gente no perdona ni el exceso de frivolidad, ni la pretensión de profundidad. Y bueno, el poema es una imagen tópica, quién sabe si Spencer tuvo el dudoso mérito de capturar ese momento adolescente de escribir un nobre en la playa por primera vez. Me entristece que mi blog sea el [insignificante] foro donde Spencer es vilipendiado como el primer poeta cursi del Renacimiento inglés. Aunque quizás haya un mérito en haber fijado uno de los tópicos de la cursilería. Un poema es la criatura más frágil de la literatura, basta un mal chiste o una declamación impostada para convertirlo en una pedorrez. De verdad creo que deberíamos tener derecho a la cursilería más a menudo, entiendo que sea una debilidad imperdonable, pero relaja la mente como ninguna otra cosa. ¿Quién no quiere dejarse seducir por los piropos de una canción de Julio Iglesias de vez en cuándo? ¿Por qué hay que sufrir siempre? ¿Tanto se aprende de añadirle a todo un punto de dolorosa verdad? Y sí, vale, Emily Dickinson está muy bien, pero a veces...

Saturday, February 11, 2006

EDMUND SPENSER EN LA PLAYA

En fin, dejémonos de charlatanería política, que si gastamos todos los cartuchos no tendremos nada de que hablar en los bares este fin de semana. No hay nada más aburrido que estar todos de acuerdo. Si al menos Ali Khamenei y mil salafistas leyeran mi blog, sería divertido hablar del tema de las caricaturas y poder polemizar. Permitámonos el raro lujo de ser pedantes, y volvamos al mundo de aquellos a los que Erato coronó con mirtos y rosas, que es mucho más interesante. Copio un poema de Edmund Spenser, el introductor del soneto en Inglaterra (s. XVI). Es un inglés algo antiguo, así que haré una traducción literal, sin respetar el ritmo o la rima y sin intentar darle un regustillo arcaico, que cuando uno se pone a sustituir "pero" por "mas" y a hablar de desaguisados y lisonjas, suena falso y mal. Si queréis haceros una idea, yo diría que este poeta les debe sonar a los ingleses como a nosotros Garcilaso (del que fue contemporáneo). Se admiten todo tipo de sugerencias para mejorar la traducción.

Me gusta mucho el poema, creo que es el más antiguo que conozco que describa eso que hemos hecho tantos enamorados adolescentes: escribir en la arena de una playa en bajamar el nombre de la persona amada, y ver cómo se los lleva el mar. Me acuerdo de aquel bolero que dice "si las olas del mar te dijeran, las veces que escrito tu nombre en la arena..."

One day I wrote her name upon the strand,
but came the waves and washèd it away:
agayne I wrote it with a second hand,
but came the tyde, and made my paynes his pray.
Vayne man, sayd she, that doest in vaine assay,
a mortall thing so to immortalize,
for I my selve shall lyke to this decay,
and eek my name bee wypèd out lykewize.
Not so, (quod I) let baser things devize
to dy in dust, but you shall live by fame:
my verse your vertues rare shall eternize,
and in the hevens wryte your glorious name.
Where whenas death shall all the world subdew,
our love shall live, and later life renew.

Primer boceto de traducción:

Un día escribí su nombre sobre la playa
pero vinieron las olas y se lo llevaron,
de nuevo lo escribí, con una segunda mano,
pero vino la marea, y de mis cuidados hizo presa.
Hombre vano, dijo ella, que en vano tratas,
cosa mortal de esta manera inmortalizar,
pues yo, así mismo, decaeré,
y también mi nombre será borrado igualmente.
No así (dije yo), dejemos que cosas más impuras se dispongan
a morir en polvo, pero tú vivirás en la fama:
tus virtudes preciosas, hará mi verso eternas,
y en los cielos escribirá tu glorioso nombre.
Cuando la muerte a todo el mundo subyugue
nuestro amor vivirá, y luego hará brotar la vida.

Thursday, February 09, 2006

Rumi

En el Afganistán de siglo XIII nació el poeta místico que escribió estas versos. Me pregunto qué escribirán los poetas afganos de hoy.

Ven! Ven otra vez! Quienquiera que seas, cualquier cosa que seas, ven!
Pagano, idólatra o adorador del fuego, ven!
Aunque niegues tus juramentos cien veces, ven!
Nuestra puerta es la puerta de las esperanza, ven! Ven como eres!
Nuestra puerta es la puerta de las esperanza, ven! Ven como eres!

Tuesday, February 07, 2006

EMILY DICKINSON

Copio aquí un poema de Emily Dickinson, la poetisa estadounidense que fue contemporánea de Emerson, Thoreau, Mellville y Whitman. Hay instantes de alta densidad en la historia, periodos que apenas superan un par de décadas, en que se liberan grandes dosis de inspiración, de iluminación, de ideas y de ilusiones en el seno de una pequeña comunidad de hombres que han alcanzado un grado de libertad suficiente como para pensar más allá de los límites de su época: la Atenas de Pericles, la Roma de Horacio, la Florencia de los Medicis, el Londres de Shakespeare y Marlowe, etc... son en estos fugaces periodos en los que la Humanidad avanza siglos. La Nueva Inglaterra de mediados del siglo XIX, con sus maravillosos literatos, es claramente uno de estos periodos, y por lo que he podido comprobar, creo que en España, que es el país con el antiamericanismo más agresivo e infundado de Europa, hay un gran desconocimiento del esplendor cultural que se produjo. Quizás la difusión de la literatura y las ideas de este periodo contribuiría a atemperar esa manía de la izquierda española hacia EEUU. La desobediencia civil, la ecología, las ideas modernas de libertad, igualdad y democracia, el derecho a la persecución individual de nuestra propia idea de felicidad y de una espiritualidad privada y no tutelada, se formulan como nunca por aquellos estadounidenses. Incluyo un poema de Emily Dickinson que traduzco sin mucha inspiración (deathlessness es una palabra imposible de traducir bien sin usar varias palabras).


I am afraid to own a Body—
I am afraid to own a Soul—
Profound—precarious Property—
Possession, not optional—

Double Estate—entailed at pleasure
Upon an unsuspecting Heir—
Duke in a moment of Deathlessness
And God, for a Frontier.

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Ahí va un primer boceto de traducción

Tengo miedo de poseer un un Cuerpo–
Tengo miedo de poseer un Alma–
Profunda–precaria Propiedad–
Posesión, no opcional–

Doble Patrimonio–legado a placer
a un heredero que nada sospecha–
Duque en un instante sin muerte
Y Dios, por Frontera.

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Ahí va un segundo boceto de traducción

Me asusta ser dueña de un Cuerpo–
Me asusta ser dueña de un Alma–
Profunda–precaria Propiedad–
Posesión: no opcional–

Doble Patrimonio–legado a placer
a un heredero que nada sospecha–
Duque en un instante de Amortalidad*
Y Dios, por Frontera.

* He traducido deathlessness por "amortalidad", palabra que me he inventado, pues también deathlessness es una palabra inventada por la poetisa. La traducción exacta de deathlessness es difícil, por su concisión. "Death" es muerte, "less" es "sin", "carente de", y el sufijo "ness" sirve para sustantivizar un adjetivo (como por ejemplo, cuando pasamos de malo a maldad, de generoso a generosidad...). Quiere decir, más o menos, la condición-de-ausencia-de-muerte. Hay un matiz que lo separa del concepto de "inmortalidad".

Sunday, February 05, 2006

Para que Pepa se llame Pepa (2ª Parte)




No sé si os acordaréis de mi recurso para conseguir que el Registro Civil admita Pepa como nombre inscribible. Publiqué el recurso en estas páginas, pues la verdad es que es una lectura amena, y da una idea de hasta que punto un sistema que pretende regirse por el sentido común y la razón, conserva a menudo desechos de antiguas leyes mil veces remendadas que subsisten en nuestro espacio lógico como ciénagas donde los ciudadanos que quieran tomar un camino poco recorrido, quedaran atrapados y empantanados en el más espeso absurdo.

Tres días después del nacimiento de Pepa, acudía al Registro Civil de Madrid. Un lugar cutre, de paredes desconchadas de color amarillento y decolorido, ascensores sin señales que indiquen si suben o bajan, cartelería hecha con fotocopias, mobiliario de atención al público de diferentes épocas, donde ninguna mesa casa con otra... En fin, el sitio parecía el único edificio civil que sobrevivió a un gran cataclismo, y la cantidad de gente que se agolpa en él, y deambula desorientada, buscando una ventanilla de atención, contribuye a esa imagen aún más.

La cuarta planta de este edificio era donde se hacían los bautizos civiles de los recién nacidos, previa cumplimentación de un formulario demasiado complejo para los marroquíes, los gitanos analfabetos que allí encontré y la legión de madres ecuatorianas que se colgaban al niño del pecho, mientras que con la otra mano intentaban rellenar alguna casilla del formulario. Antes de poder terminar mi papeleo, tuve que ejercer una especie de fugaz voluntariado social, ayudando a inscribir a los Mohameds, las Jeniffers y las Altagracias con quienes que jugará mi hija de mayor en el parque del Retiro (merece un post aparte el capítulo de los gitanos que me hicieron rellenar sus formularios). Cuando por fin me tocó el turno de entregar mis papeles, llegó un pálido funcionario de pelo tan graso, que la caspa se le desleía y emulsionaba en una sustancia untuosa, parecida a la gomina, que mantenía su cabello sólido y compacto, y le sujetaba cual pegamento sus gafas de culo de vaso. El señor carraspeó y me dijo, en tono de declaración y con el vocabulario mas científico y pseudolegal del que era capaz, que Pepa era un "hipocorístico", y que por tanto no era inscribible como nombre según el artículo 54 de la Ley del Registro Civil, una ley redactada en tiempos de Franco que aún no ha sido derrogada (por desidia, no por convicción). Acto seguido, me entregó unas hojas de excel en que el juez encargado del registro se había tomado la molestia de apuntar todos los nombres, que según su criterio, no podían utilizarse: Pepa, Dani, Paco, etc... Tras un ataque de indignación inicial, resolví irme y comenzar mi ya citado recurso.

El día que volví para presentar mi recurso, tuve que esperar la cola de los recurrentes. En ella estaba un ciudadano nigeriano, que quería llamar a su hija "Blessing Chioma". Si Pepa hizo saltar todas las alarmas, imaginaba que "Blessing Chioma" le habría dado una taquicardia al juez Luis de la Haza Ruano (que así se llama el sabio al que mantenemos con nuestros impuestos para velar por el dichoso artículo 54). Pues como el absurdo artículo establece que es indispensable que el nombre clarifique si se refiera a una mujer o a un hombre, el juez había resuelto que la niña nigeriana debiera llamarse "Chioma Blessing" y no "Blessing Chioma", por eso de que Chioma acaba con a, y así se sabe si el bebé es niño o niña. El pobre nigeriano quedó descompuesto ante tamaño sinsentido, y su escasísimo vocabulario en castellano apenas le sirvió para poder verbalizar su desacuerdo y su indignación, bastaba con verle la cara para saber que no daba crédito a la resolución del juez, y se puso a llamar a su mujer para saber si estaba de acuerdo. Los gritos de furia de la mujer, a pesar de estar en yoruba, eran tan contundentes que el teléfono móvil del nigeriano parecía un altavoz más que un pequeño auricular. Pobre hombre, pensaba que había abandonado una tierra regida por jueces caprichosos que imponen la sharia y se sacan las leyes del corán o de las líneas de su mano, para llegar a Europa, una tierra iluminada por la Ilustración y donde las leyes están hechas por pensadores laicos, y se encuentra con el juez Haza Ruano. El nigeriano, desesperado, me explicó que era la tercera vez que acudía al Registro, le habían mandado a la embajada de Nigeria a que pidiera un informe en que se acreditara que el nombre "Blessing" y el nombre "Chioma" eran admisibles en Nigeria. Imagínense lo que debe ser lidiar con la burocracia nigeriana para conseguir ese papelito. Un infierno. Pero aquel hombre era determinado y quería nombrar a su hija de esa manera, y había conseguido hasta el último folio timbrado donde se aseguraba la elegibilidad del nombre. Yo me puse de parte de este señor, y argumenté que A.) Blessing quiere decir Bendición en inglés, y por tanto, se puede decir que es femenino y B.) recordé que la ley es absurda, ya que hay algunos nombres que pueden ser indistintamente para hombre o mujer, como lo es Rosario, o que hay nombres masculinos que se utilizan para nombrar mujeres, como Socorro o Milagros. Pero está claro que el sentido común no es patrimonio del Registro Civil de Madrid, que más bien se rige por los caprichos y la locura de un juez. Lo más sangrante fue ver la inquina con que los funcionarios del registro le decían al negro que ahora estaba en España, y que tenía que aceptar las leyes españolas.

Después del padre de Blessing, me tocó a mí presentar mi recurso. Me dijeron que tardaría unos seis meses en resolverse. Atención señores: seis meses para que unos funcionarios decidan si unos padres pueden llamar Pepa a su hija. De verdad, que da miedo pensar en qué se van nuestros impuestos, me siento como si estuviara sufragando una discusión sobre el sexo de los ángeles a un monasterio de monjes ortodoxos. Pues bien, en enero se han agotado ya esos seis meses de durísimas deliberaciones sobre mi complejo recurso, y el tema parece que se está tratando como un asunto de Estado, que de prosperar, cambiará para siempre la estructura sociocultural de España más aún de lo que lo hicieron las bodas gays, pues me dicen en la Dirección General de Registros (la instancia que resuelve el recurso) que ahora necesitan un año para llegar a una conclusión y que el juez ha pedido una consulta formal sobre si Pepa puede o no puede llamarse así, nada más y nada menos que a la Real Academia de la Lengua Española.

La Real Academia no es un órgano del que me fíe mucho, pues suele tardar unos cien años en aceptar una palabra como parte oficial de la lengua, así que en sus manos, podríamos pensar que Pepa se llamará así a título póstumo, y que serán sus nietos los que tengan que ir a corregir la lápida de su tumba. En cualquier caso, me puse en contacto con la Real Academia y les mandé un mail explicándoles mi situación, y rogándoles que respeten la elección de nombre de los padres, pues nos resulta muy chocante que en la España de 2006, sean la Real Academia y un Juez quienes decidan el nombre de un bebé, y no sus padres. Copio el mail que me manda la Real Academia, que tiene la buena costumbre de responder siempre y muy rápido.

Estimado Sr. Bergareche:

Efectivamente, la Dirección General de los Registros y del Notariado nos ha remitido una consulta formal acerca de la posibilidad de admitir como nombres oficiales los hipocorísticos. Nos complacerá hacerle llegar el informe correspondiente en cuando [sic] sea posible.

Reciba un cordial saludo.
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Departamento de Español al día
RAE


Resulta bastante llamativo que el órgano encargado de velar por la ortodoxia en el uso de la lengua, escriba "en cuando sea posible", y la verdad es que me preocupa que sea esta institución esencialmente conservadora la encargada de redactar el informe para el juez. Esto es como cuando Acebes le pidió un informe sobre la conveniencia del matrimonio gay a Aquilino Polaino. Espero equivocarme. Siempre me he preguntado si la RAE realmente sirve para algo, los ingleses no tienen ningún equivalente, y probablemente sea la lengua que goce de mayor salud en el planeta. De hecho los franceses, que tienen un equivalente a nuestra academia, la utilizan para blindarse del inglés... pero esto es una cuestión que deberá ser debatida en otro post.

A lo que iba, esto es lo que yo les contesté:

Ayer les hice una consulta y recibí una respuesta que no termina de aclarar una cuestión importante que va a determinar el nombre de mi hija. Ustedes se refieren al nombre de Pepa como hipocorístico, dependiente del nombre de origen hebreo Josefa. Etimológicamente hay dos teorías sobre el origen del nombre, una es que Pepe (y por consiguiente, Pepa), viene de Giuseppe. Otra teoría defiende que viene de las siglas Pater Putatibus, expresión que acompañaba al nombre de San José en las lecturas que se hacían en los monasterios. Supongo que es imposible determinar qué teoría es la verdadera, pero se puede decir, que en función de a cual de las dos teorías nos acojamos, Pepe es un hipocorístico o un acrónimo. Si estamos ante un acrónimo, podríamos inferir que la palabra Pepe (y por tanto, Pepa), están desgajadas del nombre José, y tienen sustantividad, puesto que su origen no es el nombre de origen hebreo José, sino una expresión latina. Por eso mismo, yo sería cauto y matizaría mucho, a la hora de incluir a Pepe como hipocorístico, sin sustantividad, tal y como hoy en día es el criterio de la Dirección General de Registros y del Notariado. Además, es absurdo que Pepa no tenga sustantividad y por tanto carezca de validez como nombre en España, pues entiendo que es un nombre de tanta raigambre que ya es palabra independiente de cualquier otra. El hecho mismo de que Pepa se refiera indistintamente a Josefa, María José o Josefina, indica que no es un nombre ligado inequívocamente a otro nombre concreto. Lo que el juez de la Dirección de Registros va a juzgar es si el nombre Pepa tiene sustantividad. Ustedes me contestan que la consulta formal es sobre el uso de hipocorísticos. Pepa no es un hipocorísitico cualquiera, tiene cientos de años de tradición. Cada caso debe estudiarse aparte... Y por último quiero añadir, ya que la elegibilidad del nombre que planteo para mi hija, de momento depende de su consulta, que es absolutamente absurdo que en la España de hoy se pueda nombrar a una niña como Jennifer, Vanessa, Elizabeth, etc... y no se le pueda llamar Pepa. Espero que la RAE sepa defender el acervo cultural español.

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CONTINUARÁ... (desgraciadamente)